Facturacion Digital Del Sureste

Facturacion electronica por internet

Hemos sido testigos de cómo durante la última década del siglo XX y este siglo XXI los cambios en la pirámide poblacional de los países y los cambios en los modelos económicos y comerciales -acompañados de la aparición y masificación de las nuevas tecnologías de la información y comunicaciones- han generado nuevos paradigmas y transformado no sólo la forma en que interactuamos como seres humanos, sino también las relaciones comerciales y la forma en que nos comunicamos con las representaciones públicas. 

Sin duda, las administraciones tributarias del mundo no han sido ajenas a estos cambios. Por un lado, los países han emprendido modificaciones a los preceptos legales para tratar de adaptar los diferentes órdenes legales a esta nueva realidad; y por el otro, las administraciones tributarias han emprendido proyectos y programas específicos para promover el cumplimiento de las obligaciones fiscales, a través de esquemas que simplifiquen el acceso a la información y a los servicios tributarios, utilizando a las TIC como medio y herramientas fundamentales. 

Organismos internacionales1 como la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), el International Tax Dialogue (ITD) o la Intra-European Organisation of Tax Administrations (IOTA), entre otros, han impulsado entre sus países miembros y no miembros el desarrollo de proyectos y programas para impulsar mayores niveles de eficiencia y eficacia en el cumplimiento voluntario de obligaciones fiscales a través del uso apropiado de la tecnología. 

En México, a partir de las aprobadas por el Poder Legislativo en materia fiscal, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha instrumentado y articulado acciones concretas para implementar y fomentar el uso de los medios de comunicación electrónica para la prestación de los trámites y servicios tributarios. Este ha sido uno de los caminos para facilitar y reducir las cargas administrativas que conlleva al contribuyente, a los profesionales de la contaduría pública y carreras afines que coadyuvan con ellos, al cumplimiento de sus obligaciones fiscales para impulsar la reducción de brechas de evasión fiscal. 

La evasión por prácticas de facturación es un fenómeno complicado de enfrentar debido a las distintas modalidades en que se presenta. En México, las modificaciones legales de los últimos años han intentado contener su crecimiento con resultados de avances parciales, pero la magnitud de la evasión no ha dejado de crecer. 

Cabe señalar que las principales conductas de evasión fiscal identificadas se originan en los comprobantes fiscales emitidos en papel. Esto da lugar a deducciones soportadas con facturas apócrifas o provenientes de operaciones inexistentes, derivadas de la reproducción, falsificación y comercialización ilegal de ese tipo de comprobantes fiscales, lo cual erosiona de manera significativa la base gravable del impuesto y, en muchos casos, origina la solicitud de devoluciones indebidas de impuestos. 

Esta situación se ha agudizado por diversas razones, entre las que destaca la insuficiencia de elementos de seguridad en los comprobantes fiscales emitidos en papel, la facilidad de poder acceder a instrumentos tecnológicos (escáner, impresoras, fotocopiadoras, etc.) para su reproducción y falsificación, así como la dificultad que tiene la autoridad para controlar y rastrear ese tipo de comprobantes. 

Un reciente análisis2 realizado por el Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México indica que la evasión fiscal por el empleo de comprobantes apócrifos representó alrededor de 16 mil millones de pesos anuales en el periodo 2007 – 2009: 11 mil millones de pesos corresponden a Impuesto Sobre la Renta y cinco mil millones de pesos al Impuesto al Valor Agregado. 

La estrategia en México 

Las disposiciones fiscales en nuestro país han establecido distintos esquemas o formas permitidas para que los contribuyentes emitan comprobantes con efectos fiscales y con ello amparen la enajenación de bienes o servicios, resultado del desarrollo de su actividad económica y comercial. 

Es a partir de 2004 cuando el proceso de comprobación fiscal se actualiza y somete a un proceso de mejora tecnológica. El 5 de enero de ese año comenzó la emisión de Comprobantes Fiscales Digitales o Facturas Electrónicas como una alternativa a la emisión de comprobantes en papel. La factura electrónica se establece como un medio electrónico mediante el cual los contribuyentes podían emitir opcionalmente sus comprobantes fiscales, teniendo la certeza de que éstos tendrían la misma validez que los comprobantes impresos en papel. 

El elemento tecnológico que garantizaba la certidumbre jurídica (y de seguridad tecnológica) para utilizar comprobantes fiscales digitales era la Firma Electrónica Avanzada (Fiel) junto con los certificados de sello digital. 

Otra de las decisiones importantes y de impacto para el futuro de la factura electrónica -previamente consensuado con la industria- fue la adopción de un estándar tecnológico abierto y de uso extendido para el intercambio de información como lo fue el uso del lenguaje XML (eXtensible Markup Languaje). 

Estas prácticas fueron tomadas de esquemas que ya operaban en España y Chile. El objetivo era emplear “firmas electrónicas” para comprobar la autoría e integridad de los comprobantes digitales y aprovechar la implementación de un estándar abierto reconocido internacionalmente como es el XML.

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